Epílogo

QUE ALEGRÍA  NOS  DESBORDE  EL  ALIENTO

(A  MODO  DE  EPÍLOGO)

a Schiller.

Ahora que en mi existir se nivelan

los años ominosos y los que en luz crecieron,

la memoria -alacena de experiencias-

reflexiona y mira el tiempo ido.

El dolor me ha hecho crecer,

mas pudo destruirme. La juventud,

pájaro de oro,

está en mis vivencias,

lo que ha ardido no debe morir.

Pues la vida bien merece vivirse:

que alegría nos desborde el aliento 

y la parca serenos nos encuentre

al llegar a la cima.

Fecundas savias nuevas

quedan en este mundo, felicidad a todos;

por despedida "un beso al universo entero".

HUMANOS

A veces los hombres compiten

con los dioses,

se vuelven dioses ellos mismos, 

hasta que mueren.

UN  ANHELO  DE  VIGOR  Y  ESPERANZA             

(PARA  MOVER  MI  MUNDO)

 

Mujer en contraluz del cielomar,

niño con un cubo vaciando océanos,

en lontananza, nítida, una cordillera,

y los golpes de mar contra la roca.

También el aire puro y fresco en la cima del monte,

siempre la amistad y la belleza cogidas de la mano,

y gracia en la desgracia, y sonrisa en el azar.

Así, viento en las velas, gozo en esta vida;

unidos un anhelo de vigor y esperanza.