Hombres sin estrella

HOMBRES SIN ESTRELLA

(Pateras-Barcazas)

 

Con tiempo soleado  llegan las barcazas.

Vienen de África y Asia, de hambrunas y guerras, 

al fasto y el acuerdo.

Vienen humanos, 

heridos de esperanza, 

agua y sal en los cuerpos,

miedo y sed en el alma.

Vienen huyendo de penurias y contiendas, 

bajo un sol implacable,

a la riqueza y al deseado trabajo,

a la paz y libertad esperadas.

Transidos de agonía, su ánima encogida. 

Esperan.

Luego les aguardan furgones, centros de acogida, tiendas de campaña,

hacinados sus cuerpos. 

Esperan.

En las fotografías, 

insensibles miramos su presencia,

y no pensamos nunca en un ayer cercano

en que los nuestros 

murieron de hambre y frío

en Anglés y Argelés,

playas francesas;

la fría indiferencia del país vecino

tras la guerra civil.

Y después otras cárceles y países extraños

en un atroz  exilio que no tiene fin.

 

¡A vosotros migrantes!, os esperan ciudades

de amaneceres fríos, trabajos a destajo;

teniendo a veces por casa  arcadas y puentes,

o abarrotados pisos.

En el invierno frío, 

el campo descansa y la brega espera. 

De nuevo hambre y miseria.

Bastantes de los vuestros, mueren en la mar.

Naufragan las viejas barcazas,

ahogados, llegan sus cuerpos a las playas.

Su descanso, 

asciende por el aire, 

baja por el agua, para fundirse con vientos alisios

en los mares del sur.

En nuestras mentes, clavado el recuerdo, 

nos remuerde sin tregua.

 

Con tiempo soleado, 

hombres sin estrella, pacíficos humanos en barcazas,

quieren sobrevivir.

Con tiempo soleado llegan las barcazas.