Lisboa en Primavera

LISBOA  EN  PRIMAVERA 

A Mario Costa Pereira

Amanece con un cielo sereno.

Retoños de hojas en los árboles,

todavía flor de azahar en los naranjos.

Todo son amables sonrisas

y bellas mocitas de hermosas piernas.

Sol espléndido en un cielo que también sonríe.

Pasamos por algunas estaciones con el tren

camino de Cascais, vamos paralelos al ancho Tajo en su margen derecha,

aguas abajo, hacia la mar

que ya se divisa en el horizonte.

Los Jerónimos, el Monumento y la  torre de Belém.

Aquí todo es verde, los árboles y la hierba.

Frente a mí dos alemanas que igualmente sonríen.

La bahía, al fondo el mar abierto, enfrente una extensa playa.

El tren rueda por la orilla a diez metros del estero.

Diques de enormes piedras, varios pescadores de caña sobre ellos tentando la suerte;

caletas y un verde lujuriante, cual Trópico templado.

Oeiras, luego Carcavelos. Aquí se vacía medio tren de pasajeros.

Quintas y villas sobre el prado en una naturaleza armoniosa.

Las chicas alemanas son de Dusseldorf, les cuento lo que escribo y parecen entenderlo.

Bajan en Estoril, pasean por la costa.

Llegamos a Cascais y la brisa dulce y el olor salobre del mar me inundan 

y es para siempre en mi recuerdo una Primavera verdeazul.