Marescente

TODA  LA  MAR  DE  ESPESA  Y  BLANCA  ESPUMA

Cabalgando tormentas en velero

por el golfo de Cádiz y embocado, 

con  Levante furioso, 

el Estrecho,

con estruendo el bramido de los mares,

reafirma porfía borrascosa.

El oleaje rompe recio  y bate 

el bote, que navega con viradas, 

arrumbando Alborán con sabia mano.

Entonces, entre Tánger y Tarifa,

toda la mar de espesa y blanca espuma.

CONFESIÓN  A  LA MAR  OCEÁNA

(Tánger, cabo Espartel)

Mar, corazón del mundo, tu armonioso

latido atempera mis emociones.

Me estimula tu sonora alegría,

y el blancoverdeazul de tu belleza 

es un bálsamo para mi ilusión.

La espuma de tu oleaje me acuna,

tu alborozado arrullo me apacigua

y seduce en amparo maternal.

Cuando sopla el vendaval en invierno

el rüido de tu ronco rugido

anuncia una borrasca; de inmediato

me resguardo de tu enorme pasión.

Madre nutricia, fuente de la vida,

de nuevo a sosegarme a ti regreso.

SÓLO  ME  RECONOZCO  EN  EL  MAR

Sólo me reconozco en el mar

y, tierra adentro, en un río;

agua, sólo 

agua.

Tu alborozo, tu cordial arrullo,

el vapor, la espuma,

el latido atemperado

me inundan: calma y dulzura.

Tu marino azul me envuelve,

me fundo y vuelvo uno

en ese dios sin tiempo, sin tregua

proteico y undoso

que me abraza.